Abdul Alhazred
Abdul

Abdul Alhazred, El Árabe Loco. A él se le atribuye la creación del Necronomicón. Nació en Saná actual Yemen en el siglo octavo después de Cristo. Fue un poeta yemení loco de la época de los Omeyas, es decir, del Siglo VIII de nuestra era. Durante su juventud se dedicó a traducir y transcribir leyendas y epopeyas antiguas, y se le atribuye la traducción del latín el libro de caballerías Tutramsés de Landolia.

Abdul había comenzado a indagar en unos conocimientos tan oscuros y prohibidos que le valieron numerosas amenazas y persecuciones, por lo que se vio obligado a huir en torno al año 700 d.C. Abdul entonces visita las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Menfis, y pasa diez años en la soledad del gran desierto que se extiende al sur de Arabia, El Roba El-Khaliyeh o Espacio Vital de los Antiguos y El Dahna o Desierto Escarlata de los árabes modernos.

Cuentan que durante su exilio, Alhazred estuvo en contacto con los Gules y con otras criaturas sobrenaturales, que le transmitirían una serie de conjuros y conocimientos arcanos que podrían servir para convocar a los Dioses Primigenios y a los Dioses Exteriores. También se dice que allí visitó lugares míticos como la Ciudad sin Nombre e Irem, "La Ciudad de Los Pilares". Al concluir su exilio regresó a Damasco, lugar en el que comenzó a transcribir en una serie de pergaminos todos los saberes arcanos que le habían revelado los demonios del desierto. Este conjunto de escritos fue publicado bajo el título de Al-Azif.

Poco después, Abdul Alhazred falleció. Se dice que Alhazred murió a plena luz del día bajo las garras de una bestia invisible que lo devoro delante de numerosos testigos, o que fue arrastrado por un remolino hacia el cielo. A Abdul Alhazred se atribuye el famoso salmo "No está muerto lo que yace eternamente y en eones extraños incluso la Muerte puede morir".

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