Bran Mak Morn
Bran

Rey de los Pictos de Caledonia (Escocia) durante la ocupación romana de Britania. Bran era hijo de un jefe del Clan del Lobo, pero rápidamente acumuló poder hasta convertirse en rey de los pictos, que a lo largo de cinco siglos se habían dividido hasta quedar reducidos a pequeñas tribus que peleaban entre sí. Bran fue conocido entre su gente como un gobernante valiente y justo que trató de apartar a su pueblo de los sanguinarios rituales que antaño practicaban. Sin embargo, su hazaña más famosa fue invocar a los Gusanos de la Tierra para que se vengaran de las legiones romanas. Bran es también conocido por sus batallas posteriores contra esos mismos gusanos. El momento exacto de la vida de Bran no está claro, pero parece ser el final del Siglo III de la era cristiana, mientras que Roma fue gobernada por los co-emperadores Diocleciano y Maximiano. Se le menciona como jefe y rey. Bran lideró a sus Pictos en los ataques contra el Muro de Adriano, y causó algunos problemas al Imperio Romano. Viaja tan al sur como la ciudad de Eboracum (York). Finalmente, cayó en combate por culpa de la traición de un oficial romano, y su reino se derrumbó.

Con el tiempo, los relatos sobre las hazañas de Bran se han distorsionado mucho, y numerosas leyendas sobre sus poderes son únicamente fruto de la invención. En el Unaussprechlichen Kulten, se menciona la estatua del rey a la que se trasladó el espíritu de Bran tras su muerte. Esta efigie se escondía en una caverna, que hasta el presente sigue siendo el núcleo de una religión centrada en su recuerdo. Los miembros de dicho culto, formado por los descendientes de los pictos, deben realizar un peregrinaje a este lugar una vez en su vida. Según las enseñanzas de esta fe, un día la estatua de Bran recobrará vida, y él y su gente emergerán de la caverna para gobernar el mundo.

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