Sé también que es tan imposible que el vulgo se libere de la superstición como del
miedo.
Baruch Spinoza.
* * *
2 de Agosto de 1888
He comenzado la empresa, y si mis cálculos son exactos, espero recibir la influencia de aquel astro en la tercera semana del mes, tras haber observado con diligencia los períodos de ayuno, abluciones y plegarias, según lo prescrito en el antiquísimo tratado. Tomé una apreciación de índole personal basada en los escritos de von Junzt, y advertí que la adoración solar en los momentos de alborada, cenit, crepúsculo y nocturnidad resulta superflua. Al igual que él y otros sabios sostienen, el Tiempo se presenta como una barrera insustancial para los astros, a quienes tales rituales resultan indiferentes, ya que siempre han estado o estarán presentes.
3 de Agosto de 1888
Anoche, tras la ejecución de los rituales de apertura, me sumí en el sueño siguiendo fielmente las indicaciones del tratado. En este onírico trance, experimenté una revelación que, aunque ostensiblemente premonitoria, se me escapa en cuanto a su interpretación. Me vi a mí mismo en Francia, en mi juventud, observando el firmamento con mi telescopio. Al dirigir mi mirada hacia un espacio vacío entre las estrellas, una sensación de terror se apoderó de mí, llevándome a abandonar el observatorio y adentrarme en el bosque, bajo la bóveda celeste.
Experimenté una conexión inaudita con cada una de las estrellas, sintiéndome abrumado. Era insoportable, el zumbido persistente en mis oídos alcanzó un punto en el que temí que mi cabeza estallara. Volví la mirada y, al recobrar fuerzas para regresar al observatorio, me encontré con el Oscuro, ataviado a la usanza fellá. Sus ojos, grandes, blancos, desprovistos de vida, me miraban con la intensidad de un demonio de los abismos. Su mirada se incrustó en mi ser de manera tan penetrante que, al despertar, olvidé por completo el mensaje estelar, conservando únicamente en mi memoria esas pupilas carentes de vida y las órbitas blancas que me lanzaron un único mensaje: «E pluribus unum».
4 de Agosto de 1888
No han transcurrido ni tres días, y ya me percaté de que la magnitud de la empresa supera con creces la descripción contenida en los tomos. Efectivamente, resulta exigente, pero encuentro que las plegarias, abluciones, abstenciones carnales y demás prácticas prescritas palidecen ante el horrendo terror que me asalta en esta vasta estancia desierta. Aunque me encuentre solo, percibo la certeza de que soy objeto de observación constante.
5 de Agosto de 1888
Nuevamente me sumergí en el sueño con el Oscuro. Esta vez, percibí su voz, la cual resonaba como el canto estelar de un demonio, aunque su belleza era innegable. No se trataba de disonancias, sino del auténtico cántico celeste que me abrumó en un lenguaje incomprensible para mí, pero que él comprendía a la perfección. A través de ese bello canto que emanaba de sus fauces y lenguas múltiples, pude contemplar la esencia del motor del caos y la auténtica creación. Pasé horas observándolo en su majestuosidad, y cuando se dispuso a tocar una flauta diseñada para seres como él, tanto majestuosos como horripilantes, abrió de repente su boca gigantesca. Sus lenguas y dientes, junto con la gran saliva que pendía de cada uno, quedaron inmóviles. Me acerqué a su boca, y entre las dos paredes de humedad, vislumbré el abismo. El horror fue tal que, al despertar, no pude soportar la verdad y me entregué frenéticamente a la mutilación, comenzando por el brazo izquierdo.
No importa que ahora sienta picazón o dolor, pues estoy convencido de mi pureza. Aunque las moscas se posen sobre mí, recordando el altar que erigí con esmero al iniciar la operación como símbolo de mi pureza, ahora comprendo que ante los ojos de los astros, esa pureza es ilusoria. Esta verdad se refleja en mi carne putrefacta, y aunque mi corazón aún palpita, sé que esta carne está muerta.
6 de Agosto de 1888
No fue por nuestros pecados. Ahora comprendo quién es el auténtico señor de las mentiras. El dolor se revela como la llave hacia su sagrada puerta, no la de ese falso ídolo, sino la del verdadero amo y señor de este mundo: el primer motor del caos, que yace en un sueño eterno, rodeado de Oscuros semejantes al que presencié en mi ensoñación. Dada su majestuosidad y belleza, es digno de escuchar la flauta que contemplé, ejecutada por cada uno de ellos, como una canción de cuna para los proscritos. Sé que, una vez concluida esta operación sin sentido y mi existencia llegue a su fin, podré oírla junto a él, en la impasibilidad de los astros.
8 de Agosto de 1888
No resistí más la carga de la soledad. Aunque tengo la certeza de ser objeto de observación, la memoria de lo acontecido ayer se desvanece en la bruma. Sin embargo, perseveré en la senda del dolor y la penitencia, siguiendo las instrucciones que prometían alcanzar la divinidad.
Acabo de retornar, después de contemplar el mar que separa nuestro reino del continente de los moros y de Alibeck. Siento un repudio hacia mi propia persona mas, al dirigir la mirada al vasto océano, percibí su profundidad, su antigüedad, su misterio, transmitiéndome un mensaje que resuena a lo largo de eones, al igual que las estrellas. Me sumí en su contemplación profunda y logré escuchar La Voz de las Profundidades, y este fue su mensaje:
Hombre descarriado, escucha la Voz,
Hombre descarriado, atiende sus verdades.
Que se haga su voluntad, a lo largo de su alfoz,
Que se haga su voluntad, en las profundidades más oscuras.
9 de Agosto de 1888
He dejado de seguir las instrucciones del libro, pues me parecen irrelevantes. Prefiero guiarme por mis sueños y escuchar la Voz, la cual me transmite el auténtico credo. Persisto en la práctica de desollar mi piel, impulsado por el asco que siento hacia mi condición humana. Al contemplar mi carne y ver mi sangre fluir por las venas, a pesar del santo dolor, percibo que esa carne ya no está putrefacta. Sin embargo, permanece sin vida. Aguardo con la esperanza de que algún día esa carne cobre vida.
10 de Agosto de 1888
SCIRLIN-SADOQUAE, mi amo y señor, AHORA ENTIENDO. Ninguno de esos obtusos eruditos franceses logrará comprender la majestuosidad de tu obra, LA VOZ, LA VOZ, GHISGUTH. NUNCA PODRÉ CONTEMPLAR LO QUE HAY EN EL CENTRO DE LOS ASTROS, PERO NO LO NECESITO, PUES AQUÍ TENEMOS NUESTRA PROPIA BÓVEDA CELESTE… EL MAR, EL OCÉANO. AL CONTEMPLARLO, PUEDO SENTIR Y ESCUCHAR LA VOZ DE LA VIDA, DE CADA SER, Y SÉ QUE EN LAS PROFUNDIDADES ESTÁ ÉL… LA VOZ… EL SEÑOR… GHISGUTH… ME HABLA… LO ADORO.
ASTRACHIOS. ASAC. ASACRA BEDRIMULAEL. SILAT. ARABONAS.
SCIRLIN. GHIZGUTH. IERAHLEM. BUZRAEL.
AÔTH ABAÔTH BASYM ISAK SABAÔTH FHTAGN… fhtagn… FHTAGN… FHTAGN…
Ghizguth… ¡qué nombre más santo y altivo! Él es mi señor, el verdadero cristo. Me bautizó con las aguas del mediterráneo y, al ungirme con las sales y minerales de aquel agua, puedo sentir que me transformó en un ser santo, santo… ¡santo! ¡La comunión! ¡La comunión! ¡Iâ, Iâ!
SOY UN CRISTO DE LOS PROSCRITOS, SOY MI VERDADERO
AMO, PERO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO.
SOLO IMPORTA SU VOLUNTAD.
NO TENEMOS CONTROL DE NUESTRA VOLUNTAD.
ÉL, PERO NO EL, SOLO ÉL ES EL AMO DE NUESTRA
VOLUNTAD.
¡IÂ IÂ GHISGUTH FHTAGN GHISGUTH MGLW YGNHR YGHNR
FHTAGN!
22 de Agosto de 1888
Me sumergiré en el océano, descenderé hasta el fondo, exploraré las profundidades. Mientras algunos contemplan y sueñan con las estrellas, ignoran que existe otra bóveda celeste que siempre ha estado presente aquí, en las costas, en todos los lugares: el océano. Me dirigiré hacia las profundidades; siento que me llaman… me llaman con su canto hermoso y celestial… ME LLAMAN… ME LLAMAN… DEBO IR… NO TEMO A LA MUERTE, PUES NO EXISTE MUERTE DONDE NO HAY FIN EN LOS TIEMPOS.
DALMALEY. LAMECK. KADAT. PANCIA. VELON, MIRRODD.
LAMIDECK. CALDURECH. GHISGUTH. MITRATON. SCIRLIN.
GENIUM DOMOS
* * *
El presente texto, publicado en el número 47 de la revista Shangri-La 93, se erigió como una pieza central durante la investigación del aparente suicidio de uno de los principales escritores de dicha publicación sensacionalista. En sintonía con otros relatos similares, estas narrativas van más allá de su aparente naturaleza ficticia, entrelazándose con tragedias que, de diversas maneras, han tenido su peso en el ámbito de la investigación criminal e incluso terrorista. A pesar de los esfuerzos realizados, las pruebas obtenidas no han podido ser, de ningún modo, concluyentes.
Este relato específico alude a la edición francesa del Grimorium Verum, libro infame mencionado en la carta de despedida del difunto. Aunque el editor, Leopoldo Teja, afirma que ocultó el nombre del difunto por respeto, la verdadera razón es que este se omite debido a su presunta implicación en investigaciones federales relacionadas con organizaciones y cultos terroristas, aún en curso. La investigación en curso sugiere que el difunto fue quien hizo entrega a Leopoldo Teja de esta bitácora, atribuida a un supuesto fraile andaluz cuya existencia histórica aún se debate. Las alusiones a eventos vinculados con las muertes del antropólogo italiano Giordano Vitale refuerzan las sospechas, especialmente considerando que éste legó todas sus posesiones a Leopoldo Teja por medio de una carta testamentaria.
Pese a la inexplicable opacidad que ha caracterizado a esta línea de investigación, casi comparable a la que envuelve a los cultos satanistas y organizaciones terroristas de índole yihadista islámica, todas las conjeturas parecen apuntar a que, el detentor de las pistas cruciales que podrían ayudar a, finalmente, sacarla adelante, no sería otro que el propio editor de Shangri-La 93.