Ghatanothoa
Image Unavailable

Señor del Volcán, El Petrificador, Dios de la Hundida Mu. Es el hijo primogénito de Cthulhu. Se trata de un enorme monstruo amorfo que es tan pavoroso que causa una petrificación instantánea a aquel que lo ve, ya sea directamente o en una imagen. La petrificación de Ghatanothoa no es total, aunque algunas partes efectivamente se convierten en piedra, otras simplemente se recubren de un extraño tejido que les da el aspecto de estar petrificados. Los petrificados permanecen con vida todo el tiempo, percatándose de todo lo que ocurre a su alrededor, pero incapaces de moverse y de borrar el rostro de Ghatanothoa de su memoria y de sus pupilas. La única forma de conocer su aspecto sin padecer este destino es mediante una imagen que haya sufrido una distorsión considerable, y aun así esto no evitaría que causase la locura del que la contemple. La magia de Shub-Niggurath debería bastar para curar a cualquiera de los petrificados. Ghatanothoa está actualmente atrapado debajo del monte Yaddith-Gho en el hundido Mu.

Ghatanothoa es el amo de todos los Lloigor y llegó a la Tierra hace muchos años, tras haber estado establecido un tiempo en el planeta Yuggoth, hogar de los Mi-Go. Fue llevado a la Tierra desde Yuggoth por los Mi-Go que construyeron una enorme fortaleza en Yaddith-Gho. Una vez en nuestro mundo, convirtió el monte Yaddith-Gho, situado en el continente de Mu, en su nuevo hogar. Dado su inmenso poder y su capacidad de petrificación, fue sellado por los habitantes de Mu bajo una inmensa trampilla y le mantuvieron satisfecho venerándole y ofreciéndole sacrificios humanos, evitando así que se revelase y arrasase la región. Pero lo cierto es que, llegado un momento, el culto de Ghatanothoa se convirtió en una simple estrategia de sus autoproclamados sacerdotes para mantenerse en el poder.

Tyog, el sumo sacerdote de Shub-Niggurath, cuya historia se relata en el grimorio Unaussprechlichen Kulten, se dispuso a derrotar a Ghatanothoa, sirviéndose de un pergamino bendecido por su deidad que le garantizaba la protección frente al poder petrificador del monstruo. Sin embargo, uno de los sacerdotes le cambió su pergamino por uno falso y, al ver a Ghatanothoa, fue petrificado inevitablemente. Esta acción por parte del sacerdote no fue por proteger a Ghatanothoa sino para proteger a su gente de su furia. Esto ocurrió en el año de la Luna Roja. Fue Zanthu el que acabó con el culto de Ghatanothoa, aunque accidentalmente: intentando invocar al dios Ythogtha erró en algo y causó el hundimiento de Mu. Sin embargo, al ser una criatura capaz de sobrevivir en ausencia total de oxígeno, Ghatanothoa sobrevivió a la catástrofe y aún permanece sellado bajo la trampilla.

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License