Habitantes De La Arena

Son los vástagos del desarrollo evolucionario del homínido, aunque no se sabe en qué momento se dividieron del homo sapiens durante la evolución. Esta raza antropomórfica se originó en el continente Norteamericano antes de expandirse por todo el mundo en pequeños grupos aislados. Muchos pueblos aborígenes consideran a los Habitantes de la Arena como una tribu misteriosa y formada por salvajes guerreros y poderosos chamanes. Para sobrevivir en tan difícil hábitat, los Habitantes de la Arena se han adaptado y se han vuelto nocturnos. Durante el día se ocultan en cuevas y madrigueras. Cuando el Sol se pone salen a cazar. A pesar de casi no poder ver con la luz del Sol, cuentan con un buen oído y una visión nocturna que les permite prosperar en un mundo de oscuridad. Son omnívoros, sobreviven mediante insectos, cactus, reptiles y todo tipo de animales pequeños y plantas. Su piel dura y resistente les aísla de la deshidratación, de tal manera que pueden sobrevivir durante semanas o más sin agua si así lo necesitan. Resultan igual de resistentes ante el calor del desierto durante el día, y ante el frío de la noche. Los Habitantes de la Arena emplean un lenguaje verbal compuesto por gruñidos y aullidos. No poseen un lenguaje escrito propiamente dicho, aunque sí pictogramas sobre la arena y pinturas en las cuevas. Se trata de una especie primitiva y tribal que habita en las regiones áridas del suroeste de Estados Unidos y en América central, así como en los yelmos desérticos de África, Asia y Australia.

Los Habitantes de la Arena viven organizados en comunidades tribales dirigidas por un individuo dominante. El liderazgo se determina por el poder, y cualquier Habitante de la Arena puede desafiar al jefe de la tribu para arrebatarle el poder. Cuando se lanza un desafío, el aspirante y el líder se enzarzan en un brutal combate a muerte: el superviviente, habiendo demostrado ser el más fuerte del clan, se transforma en el líder. Los machos y las hembras tienen la misma estatura, así como los líderes, los chamanes y los guerreros pueden ser de cualquier género. Los deberes de la comunidad, incluyendo la crianza de los jóvenes, son realizados por todo el clan. Solamente los más jóvenes y fuertes actúan como guerreros. Aquellos pocos que alcanzan una edad avanzada adquieren el rol de ancianos tribales, aconsejando y enseñando a otros. La mayoría de los Habitantes de la Arena no llegan a la vejez: su medio es duro e implacable, como lo son también sus costumbres y sus ceremonias religiosas.

El líder espiritual es el chamán. Suelen ser los más ancianos y espiritualmente poderosos del clan. Tienen más poder que el líder y se encuentran entre los que mueren de forma natural. Mientras que la mayoría de los miembros de la raza mueren al cabo de 100-150 años, un chamán puede alcanzar los 400 años. Estos sacerdotes pasan la mayor parte del tiempo comunicándose con el medio, aconsejando a la tribu y adorando a las deidades alienígenas. Generalmente hay dos aprendices de chamán en cada clan, el más fuerte sucederá al chamán maestro cuando éste muera.

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