Hombres Serpiente
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Son creaturas con aspecto de serpientes erguidas, con cabeza ofídica y escamas, pero con brazos y piernas. Poseen largas colas y en sus días de esplendor solían vestir con túnicas. El primer imperio de los Hombres Serpiente apareció en Valusia y floreció hace doscientos setenta y cinco millones de años. Construyeron ciudades de basalto negro y combatieron en guerras durante la Era Pérmica, o incluso antes. Fueron grandes hechiceros y científicos, y dedicaban gran parte de sus energías a invocar espantosos demonios y elaborar potentes venenos. El declive de su primer imperio vino con la llegada de los dinosaurios hace veinticinco millones de años, viéndose obligados a retirarse en fortalezas subterráneas, siendo Yoth la mayor de estas. En aquella época los Hombres Serpiente continuaron siendo unos estupendos científicos capaces de manipular la propia vida. Durante la Prehistoria de la humanidad, los Hombres Serpiente alzaron su segundo imperio en el centro del continente Thurio. Éste entró en declive con mayor rapidez que el primero, siendo esta vez derrocados por los seres humanos, quienes reclamaron las tierras para sí. Una y otra vez retrocedieron los Hombres Serpiente ante las hordas humanas hasta que Yanyoga, su última ciudadela, fue destruida en el año 10.000 A.C. Algunos de sus hechiceros sobreviven escondidos, al igual que ciertas comunidades de especimenes degenerados de la raza. Existen además Hombres Serpiente en estado de hibernación que han permanecido aletargados durante miles de años. Alguno de estos últimos despierta en alguna ocasión Los Hombres Serpiente de más alto rango suelen ser más inteligentes y poderosos que sus parientes, y a menudo son conocedores de una gran hechicería. Un hechizo muy frecuente entre ellos es una especie de ilusión que transforma la apariencia del realizador en la de un hombre normal, permitiendo así que puedan mezclarse con la sociedad humana. Yig es el más grande de los dioses de los Hombres Serpiente, ya que es el Padre de las Serpientes. Algunos blasfemos prefirieron adorar a Tsathoghua en tiempos remotos, pero fueron destruidos por su vengativo dios hace millones de años.

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