Los "Mitos de Cthulhu"

Se ha llamado al corpus de divinidades y textos urdidos por HPL, “Mitos de Cthulhu”, concepto que nos parece errado, toda vez que preferencia a uno de los dioses secundarios del Panteón lovecraftiano, ignorando a entidades superiores como Azathoth y Yog-Sothoth. Sin embargo, si en algo puede valer la frase “Mitos de Cthulhu”, sería en cuanto resalta o desvela la idea de “mito” para la obra de HPL.

Antes de continuar aclaremos que mito no es sinónimo de falsedad o mentira, como algunos creen, sino que por el contrario se yergue para las mentalidades de los pueblos tradicionales en una realidad suprema, y, por tanto, sagrada. Como acertadamente dice Mihai Marinescu: “Hoy día, la concepción del mito como una semi-realidad está perdiendo toda su consistencia.

Inclusive en la línea académica más estricta, las hipótesis de Mircea Eliade con respecto a la realidad interior del mito atraen cada día más la atención y el consentimiento general. Entre otros, Eliade demostró que para las sociedades tradicionales, el mito está considerado a encarnar la Verdad absoluta, una revelación trans-humana que tuvo lugar, como él mismo dice,“en el amanecer del Gran Tiempo”. El mito es esencial para dar un modelo ejemplar, simbólico, repetible, un tipo de matriz sagrada en la que el hombre tiene que ocupar el lugar que le fue destinado, según su naturaleza.

Para Ananda Coomaraswamy, reputado indianista y estudioso de los símbolos, el mito es “la verdad penúltima”, es decir la Verdad Última en su aspecto sacrificial, descendente, que se está manifestando en el mundo.

Entre la Realidad última, silenciosa, inefable, y la actualización de esta realidad sobre la tierra, la Palabra divina tiene que ser pronunciada “en divinis”, y este susurro constituye el mito. Vasile Lovinescu, el más importante pensador tradicional rumano, considera al mito como un plano intermedio entre el Absoluto y el mundo, un mundo que está creado y animado por él1."

Al aceptarse el término “mito” como válido para definir y abarcar los conceptos centrales de la cosmogonía y jerarquía celestial “o infernal, si se quiere” lovecraftiana, creemos que el genio del escritor es reivindicado, por cuanto él fue capaz de percibir realidades ignoradas por la mayoría.

Además, el mito como idea “fuerza nos conduce a un plano donde las existencias sutiles tienen forma y peso, y que incluso son decisivas en la vida humana.

Por tanto, la enunciación “Mitos de Cthulhu” puede sernos útil al menos en algo. En efecto, al señalar que se trata de un “mito” nos dirigimos de inmediato a las realidades intangibles y distintas a las cuales está habituado el hombre moderno; realidades, que, sin embargo, aun son “y siempre lo serán” nuestras, toda vez que somos por esencia seres-ávidos-de trascendencia.

Es importante indicar que uno de los medios fundamentales a través de los cuales la Tradición se encarna y comunica, es el mito:

“La tradición se expresa “normalmente” a través de mitos que narran como fue fundado el mundo, los ritos, las acciones2."

Con lo anterior no queremos decir que HPL proponga a través de su demoníaco panteón una vía de realización o un esquema sagrado; no, por supuesto. Sino que al tener su obra ciertos caracteres propios del mito “aunque se trate incluso de un mito invertido, como es casi seguro” corresponde más bien al plano de las realidades sutiles que siempre son una repetición de lo ocurrido in illo tempore. Así simbolismos como el del descenso a los infiernos, el del libro sacro, el ritual de iniciación -en verdad de contra iniciación, para usar la terminología de René Guénon-, los centros supremos ocultos (v.gr., Kadath, Sarnath, Rĺyeh, y la meseta de Leng), la peregrinación o el del laberinto, demuestra que estamos frente a hechos y lugares míticos. Esto además de la interesante cosmogonía lovecraftiana, que indudablemente pertenece al terreno mítico. En fin, seguramente y dada su visión materialista HPL no era consciente que estaba indagando en un saber esotérico profundo y que incluso desde una visión más científica como la de la psicología jungiana, estaba penetrando en arquetipos y el aspecto más profundo del inconsciente colectivo.

Mejor, entonces, que la repetida denominación de “Mitos de Cthulhu” sería el uso de “Mitología de los Antiguos y Arquetipos”, o la más simple de “Mitos de Lovecraft”. Esta es nuestra propuesta, que puede ser más orientadora y comprehensiva.

¿De dónde arranca la popularidad y aceptación que han tenido los relatos de HPL? Precisamente de la habilidad del escritor de Providence para crear seres, libros y ambientes dotados de gran veracidad, como además permitir ampliar su mitología.

Sólo comparable con la imaginación de un C.S. Lewis o un J.R.Tolkien, Lovecraft será un maestro en la elaboración del paisaje y geografía del universo de los sueños. Allí es donde puede existir lo “imposible”. Desde dicho lugar puede abrirse una grieta hacia el mundo “posible”. Situación esta última que define lo fantástico como “apertura a todas las posibilidades” o “intromisión a nuestra seguridad”. Es la “grieta” o “fisura” de la que nos habla Roger Callois. Por ella se filtra lo imposible…

La mitología urdida por nuestro escritor se asienta en la creencia que este planeta fue habitado hace miles de años por seres-demonios venidos del espacio, y que libraron una gran conflagración con otros extraterrestres. Los perdedores tendrán como sanción una especial privación de libertad, y así es como viven en un estado de semi-consciencia Cthulhu y Yog-Shothoth.

Estos dioses, sin embargo, mantienen un nivel de contacto con sus discípulos humanos, quienes ocupan la magia negra para sus objetivos de propagación de la locura y el caos en el mundo. Dicha comunicación se realiza especialmente a través de los sueños. Tal es el caso descrito en relatos como “El llamado de Cthulhu” y “Más allá del muro de los sueños”.

Así, Lovecraft incorpora al territorio de la ficción un elemento que será posteriormente muy utilizado, aun cuando pocas veces tendrá la fuerza evocadora que le otorga el genial norteamericano. El sueño, como plano de realidad, es una adquisición para la fantasía y el terror que se debe preponderantemente a HPL3.

Nunca antes se le había dado el nivel deimportancia (ni siquiera Walpole con su “Castillo de Otranto”; ni Dunsanycon sus memorables “Cuentos de un soñador”) ni se había descrito contanto detalle el mundo de los sueños, como ocurre en la opus lovecraftiana.

Véanse además de los dos cuentos signados “La llave de plata” y en generalel ciclo de Randolph Carter, notables contribuciones al onirismo literario.

NOTA: EL PRESENTE ES UN CAPITULO DEL LIBRO DE SERGIO FRITZ ROA “CRUZANDO EL UMBRAL: VISIONES SOBRE LA OBRA DE LOVECRAFT”, EDITORA BAJO LOS HIELOS, SANTIAGO DE CHILE, 2011.

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