Randolph Carter
Carter

Randolph Carter perteneció a una familia con buena posición social y era descendiente de Sir Randolph Carter y de Edmund Carter, dos controvertidos personajes que en su día fueron acusados de brujería. Se sabe que Randolph Carter fue amigo de Richard Upton Pickman y de Kuranes cuando estos aún existían en el mundo real. Sin embargo, parece ser que, aunque estos desaparecieron de nuestro mundo, Carter continuó relacionándose con ellos en la realidad onírica. Otro de sus amigos resulta ser Dr. Marinus B. Willet quien al observar el Signo de Koth en las cavernas bajo la granja de Joseph Curwen, recuerda lo que Carter le había explicado sobre este emblema secreto. Carter nació en Arkham en 1874 y pasó gran parte de su vida en la mansión de su tío abuelo Christopher Carter. Allí, Randolph Carter inició su vida como soñador, y abandonó casi por completo sus relaciones de la vida real para así centrarse en sus sueños. En Octubre de 1883 tiene una experiencia misteriosa, teniendo después una extraña premonición sobre su propio futuro hasta 1928.

Ya siendo más mayor, Randolph Carter comenzó a soñar con una misteriosa y hermosa ciudad y emprendió una aventura onírica para intentar encontrarla, con la ayuda de el amuleto que le fue dado por sus antepasados, La Llave de Plata. Su viaje por las Tierras del Sueño le llevo a reencontrarse con Pickman y Kuranes, a los que había conocido años antes en la vida real, y le hizo recorrer los lugares más exóticos del mundo onírico, como el Bosque de los Zoogs, la ciudad de Ulthar, Celephais, La Meseta de Leng, La Luna y El Macizo de Ngranek. Su destino era la ciudad de Kadath, en La Inmensidad Fría, en la que viven los Grandes Dioses, a los que pretendía preguntar donde se encontraba la ciudad de sus sueños. El viaje fue accidentado, ya que Nyarlathotep se sirvió de todos sus trucos y de sus innumerables esbirros para detener a Randolph Carter pero este, gracias a la ayuda de Nodens y de los Gules, consiguió llegar a Kadath y descubrió finalmente que la ciudad de sus sueños no era otra cosa que todas las ciudades de Nueva Inglaterra. En 1904, Randolph Carter perdió la Llave de Plata, el amuleto que usaba para tener sus espectaculares sueños.

En 1914 se alista en la Legión Extranjera francesa, sirviendo en la Primera Guerra Mundial, aunque se mostró discreto y taciturno y apenas se relacionó con los otros soldados. Es herido de gravedad en Belloy-en-Santerre en Francia en 1916. Traba amistad con su compañero legionario, Etienne Laurent de Marigny de Nueva Orleans, Louisiana y le acompaña a la ciudad vasco-francesa de Bayona, donde Marigny le enseña los terribles secretos en las criptas y túneles que horadan la antigua ciudad. Después de la guerra, pierde a un amigo cercano, el místico Harley Warren, cuando los dos investigan un horrible cementerio en los pantanos de Nueva Orleans. Poco se sabe de la implicación de Carter en esto, pero según él, Warren había bajado a investigar una tumba del cementerio y jamás volvió a salir de ella. Parece ser que una voz proveniente del interior anunció que este había muerto.

Al parecer en 1924, ya con 54 años, Carter acabó encontrando la Llave de Plata que había perdido y se dirigió a la casa de su difunto tío abuelo, donde esperaba encontrar algo, pero al parecer no regresó de allí al menos no como ser humano. Esto ocurrió el 7 de octubre de 1928 y se sabe que el último lugar que pisó el desaparecido fue un lugar situado en las inmediaciones de la mansión: era la llamada Caverna de las Serpientes, a la que al parecer acudía Carter a menudo cuando aún era niño.

Tras la desaparición de Randolph Carter se organizó una reunión para determinar qué se debía hacer con los bienes del susodicho. A ella acudieron cuatro individuos: El primero era Ward Philips, un extravagante anciano de Providence; el segundo era Ernest K. Aspinwall, un abogado de 64 años que era, además primo del desaparecido; el tercero era Etienne-Laurent de Marigny, un erudito de ascendencia criolla del que Carter se había hecho amigo durante la Guerra; el cuarto era el Swami Chandraputra. Chandraputra era un hombre de tez muy oscura de mirada inexpresiva y agraviado con un turbante. El resto de la ropa era occidental, pero no le sentaba bien. Tanto Phillips como de Marigny estaban seguros de que Carter seguía vivo, aunque en otra dimensión, pero Aspinwall no contemplaba esa posibilidad y exigía el reparto inmediato de los bienes. Phillips y De Marigni habían intercambiado cartas con Chandraputra, y este, que era un ocultista de renombre, se había comprometido a intercambiar con ellos una información muy importante. Por eso le invitaron a la reunión.

Lo que contó Chandraputra fue una historia increíble: Carter había cruzado un portal usando la Llave de Plata y había conversado con el mítico 'Umr At-Tawil. Tras hablar con este obtuvo el permiso para cruzar La Última Puerta y penetrar en la estancia de Yog-Sothoth, donde pretendía pedirle al Dios Exterior que le otorgara el don de viajar entre las dimensiones y las eras. Yog-Sothoth accedió y Carter usó la Llave de Plata para viajar al pasado, al planeta Yaddith, pero no se dio cuenta de que había olvidado llevar consigo algo: el pergamino que acompañaba a la Llave de Plata y que servía para iniciar el viaje de regreso. Por culpa de este error, Carter se quedó atrapado en un rincón de la mente del filósofo Zkauba, uno de los monstruosos habitantes de Yaddith. Aunque Zkauba tenía una mente fuerte, Carter logró adormecerlo forzándole a ingerir drogas, y así logró controlar su cuerpo. Ya siendo él la parte dominante de la mente de la criatura, construyó una nave en la que podría volver a la Tierra y se puso en hibernación durante varios milenios, a la espera de volver a estar en su era. Ya de vuelta en su mundo, Carter se disfrazó e inició la búsqueda del pergamino, y Chandraputra pretendía conseguirlo para así devolvérselo.

Aspinwall se negaba a aceptar que esto fuese cierto, pese a que Chandraputra mostró algunas pruebas fotográficas. Finalmente, Aspinwall descubrió que lo que llevaba Chandraputra era un disfraz y, al quitarle la máscara, murió de un infarto: Chandraputra era en realidad Randolph Carter o, mejor dicho, lo que quedaba de él: su espíritu atrapado en el abominable cuerpo de un nativo de Yaddith. Alterado por lo ocurrido, el monstruoso Chandraputra/Randolph Carter salió huyendo. De nuevo se encuentra en paradero desconocido.

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