Siervos de Cthulhu
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Una vez que los adoradores humanos de Cthulhu, que eligieron participar en rituales que los transforman en versiones humanoides de su dios y a cambio, se les da la inmortalidad.

Son masas humanoides corpulentas y abotargadas, de color gris. La piel exuda minúsculas gotitas de una especie de gelatina que huelen a metano; la piel blanda se rasga fácilmente cuando la criatura es atacada, aunque esto no daña al Siervo. No tienen cabello y poseen ojos anchos y redondos que no parpadean. Pequeños tentáculos vestigiales rodean una boca llena de dientes afilados. Los Siervos no tienen pabellones auditivos y por lo tanto oyen mal en el aire aunque muy bien en el agua. Estas criaturas pueden hablar y sus voces poseen una calidad goteante desagradable para los oídos humanos. Cada dedo de las manos y de los pies concluye en una afilada zarpa, aunque la torpeza de la criatura evita que pueda realizar ataques con los pies. Los Siervos retienen las características sexuales previas, pero los órganos distorsionados son estériles.

Los Siervos suelen andar agazapados y pueden moverse rápidamente sólo en distancias cortas. Sus piernas cortas y blancas no les permiten correr más allá de unos pocos metros. Sin embargo las criaturas son anfibias y se encuentran en el agua como en su casa pudiendo nadar con gran potencia y rapidez. Los Siervos evitan la luz solar directa.

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