Yig

Padre de Las Serpientes, El Dios Serpiente, La Serpiente Emplumada, Quetzalcóatl, Kukulkan. No existen descripciones oficiales, sin embargo, por ser uno de sus avatares, probablemente una de las descripciones más atinadas que se pueden dar a Yig es la que se aplica a Quetzalcóatl: una gigantesca serpiente voladora cubierta de plumas. Otra tendencia lo muestra como un hombre corpulento con rasgos viperinos, como escamas y cola de ofidio. También a veces se lo representa sencillamente como una serpiente de gran tamaño.

Yig contó con una gran cantidad de adoradores en la era de los grandes imperios azteca y maya. En ese tiempo era venerado bajo los nombres de Quetzalcóatl y Kukulkan, la Serpiente Emplumada. Los veneradores de este avatar de Yig estaban enfrentados con los seguidores del dios Tezcatlipoca, avatar de Nyarlathotep, deidad que se había opuesto abiertamente al Culto de la Serpiente y que, según las leyendas, incluso había llegado a luchar cuerpo a cuerpo contra el propio Quetzalcóatl. Yig también fue venerado por algunos cultos basados en el vudú y por algunos hechiceros que emplean el Signo Sagrado de La Serpiente como emblema de su poder. Yig es también uno de los tres dioses de la adivinación, por lo que los adivinos y oráculos a veces también le rinden culto. Yig puede controlar mentalmente a las serpientes, entre las que sobresale una raza de tamaño descomunal conocida como Serpiente Sagrada de Yig, de la que el dios se sirve para castigar a quienes se oponen a su poder. Entre las razas semi-humanas que juraron devoción a Yig se encuentran Los Hombres Serpiente y los miembros de La Vieja Raza de K'n-yan. Para estos últimos, Yig era considerado uno de los dos grandes dioses, siendo el otro Cthulhu, al que ellos llamaban simplemente "Tulu".

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